May 15, 2006

¿Un peligro para México?

Hay muchos aspectos del programa económico propuesto por Andrés Manuel López Obrador, candidato de la Alianza por el Bien de Todos, y de su personalidad, actitudes y la de muchos de sus seguidores que realmente preocupan en caso de ganar la Presidencia de la República el próximo 2 de julio.

Con relación a su propuesta económica, en la parte fiscal propone una reorganización del gasto público en donde busca ahorros presupuestales hasta por 100 mil millones de pesos para destinarlos principalmente a programas sociales y a la industria de la construcción. Estos recursos provendrán en gran parte de reducir a la mitad el sueldo a altos funcionarios públicos.

El principal problema es que los números con los que hace sus supuestos, simplemente, no cuadran. Reducir el sueldo a la mitad de los altos funcionarios tendría un ahorro de mil 200 millones de pesos y, dado que éstos pagan impuestos, el impacto fiscal neto sería de 780 millones de pesos, que equivale al 0.046 por ciento del gasto total, 0.073 por ciento del gasto corriente y .078 por ciento de lo que dice va a ahorrar.

El problema es que el 85 por ciento del gasto en el que puede tener control está comprometido en los sueldos de maestros y médicos y en otros gastos que ya tienen un destino fijo por ley y que es difícil cambiar. El margen de maniobra que se tiene para ajustar el gasto público es muy limitado, lo que impediría ejecutar sus programas sociales y de incremento a la infraestructura y tener balanceadas las finanzas públicas.

El riesgo es que si busca solucionar los problemas sociales incrementando el gasto público o incrementando los impuestos a las personas que tienen mayores ingresos y posibilidades de ahorro, para subsidiar a los que menos tienen, el resultado será una mayor deuda pública que mal manejada significa hipotecar hoy los recursos que pertenecen a las próximas generaciones.

Al buscar una mayor intervencionismo del Estado en los procesos productivos de la economía y en los llamados sectores estratégicos, tendría como consecuencia incrementar la regulación a todos los sectores productivos aumentando trámites y requisitos y la carga burocrática sobre los negocios, lo que dificultaría al sector privado, independientemente de su tamaño, prosperar y generar los empleos que se necesitan. El único que puede generar empleos es el sector privado. El papel del gobierno se limita únicamente a no estorbar. Pretender un mayor intervencionismo en la economía es igual a estorbar e impedir que se puedan generar esos empleos.

Y el mensaje central de su campaña, "Primero los Pobres", nos deja ver una clara intención de inducir políticas públicas que privilegien la distribución del ingreso. Sin dejar de reconocer que este tema es una deuda centenaria y por lo tanto vendible electoralmente, puede desembocar en un gobierno que para llevar a cabo estas metas puede realizar ataques a la propiedad privada por medio de expropiaciones, tanto a los bienes de producción como a los bienes y raíces.

Si en la parte económica su programa tiene demasiadas inconsistencias que lo hacen inviable y nos harán extrañar el magro tres por ciento que en promedio ha crecido la economía en los últimos años, lo más preocupante de AMLO es su personalidad, sus actitudes y la de muchos de sus colaboradores que pueden ser más riesgosas para el país.

Uno de los aspectos que más preocupa es que él tiene una percepción y un diagnóstico muy personal y subjetivo de los temas nacionales. Tiene una idea preconcebida y, si la realidad no coincide con su percepción, es la realidad la que está mal.

El ejemplo más claro está con las encuestas sobre preferencias electorales. Desde que Felipe Calderón comenzaba a acercarse en las encuestas, inmediatamente comenzó a descalificarlas. Cuando se ha visto rebasado, pues imagínese cuál ha sido la reacción. Extrapole esta actitud unos años más adelante, si él llega a ser Presidente de México y se publica un dato de crecimiento económico o de desempleo generado por el INEGI en donde se muestra a la economía retrocediendo. En lugar de tomar esta información como insumo para replantear su estrategia económica, lo que va a hacer es calificar al INEGI de cueva de neoliberales al servicio del capital y del "innombrable" y va a buscar por todos los medios a su alcance, como son las movilizaciones populares, la destitución del presidente del INEGI.

O imagínese que sale un dato de inflación en el que se incrementa sustancialmente y lo publica en esos términos el Banco de México. Imagínese la presión a la que será sometida la Junta de Gobierno por distorsionar la realidad de la economía de la "esperanza".

Pero lo más grave es la intolerancia de muchos de sus seguidores hacia los que pensamos diferente a este proyecto alternativo. Consultando con otros editorialistas de este y otros diarios, cuando se escribe una crítica hacia AMLO la intolerancia de sus seguidores se hace manifiesta y comenzamos a recibir correos electrónicos llenos de insultos y amenazas. Incluso hasta amenazas de muerte como es el caso del periodista Óscar Mario Beteta, conductor del noticiero matutino de Radio Fórmula en la Ciudad de México.

¿Esto significa que de ganar las elecciones, todos los espacios de libertad de expresión que se han ganado con mucho sacrificio se van a terminar y vamos a vivir un régimen totalitario?

Ciertamente este proyecto no representa una propuesta de crecimiento, bienestar, empleo, concordia, unidad nacional, respeto a la ley y a las instituciones. Y esto es lo que hace pensar que AMLO sí es un peligro para el progreso de México.

Posted on 05/15/2006 9:58 AM Comments (7)
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